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Se va

Tengo una cabeza sobre mi pecho que no me deja escribir. Una cabeza que amo, una cabeza que me dice cosas que me duelen y cosas que me hacen feliz. Ahora la tengo sobre mi hombro, respira fuerte y sonríe sutilmente, una cabeza que se va a lo lejos a echar humo, con un pantalón y una furia, una cabeza que amo, que camina, respira y se va.

Escrito interrumpido

Resultado, negativo, tengo entre ceja y ceja pellizcos de tu mirada, entretanto una copa de vino blanco, saliva en mi boca, de tu boca. Preguntas y un contexto histórico preexistente nulo, nublado por mediaciones, por parpadeos, nublado por objetivos y ganas de seguir viviendo sin olvidar. Reproches y caricias suaves, que saben a melancolía, que se disfrazan de resentimiento, que adornan el panorama y tienen luz propia. Agotarse, subirse en la cima del árbol y no entender por qué, saber que no quiero caerme pero que tampoco sé bajar y me hacen falta escamas para nadar en el tiempo, sobre el aire pegajoso de un verano ausente. Entretanto una copa de vino blanco, saliva en mi boca, de tu boca. Mordiscos en lugares inesperados, suaves, agudos, le hacen acupuntura a las cicatrices, las sanan, rebotan las ausencias, los presentimientos, las dudas, se cae la toalla del baño de la habitación de al lado y no entendemos por que. Sueños, con paisajes inmensos, personajes de caras bizarras, ...

Te voy a prestar mis ojos para que te veas como yo te veo

Pedacitos de melancolía, solo se escribir de desamores, de perdidas. Mezclo rabia con dolor y tu inseguridad con mi ausencia, tengo ganas de cerrar las cortinas y que dejes de mirar. Algunas veces, es necesario descifrar y decodificar los latidos, yo los transcribo, ahora tengo rabia, rabia que sigo confundiendo con dolor. Amanecí queriéndote, mencionando las palabras que nunca antes había dicho y ahora traes en tus manos pedacitos de nostalgia para hacerme sentir mínima.  Que tus miedos te persigan solo a ti, por que ya tengo los míos, tengo historias y un corazón con retazos que cubren cicatrices y no quiere decir que no lo vuelva a exponer para ti. Tengo el llanto que se quedó deambulando en forma de nube por ahí y tengo el olvido que me costó tanto, tengo el ritmo que retomé poco a poco, tengo la exageración, la hipérbole, tengo tiempo de tranquilidad por que deje que se rompieran en el suelo mis angustias y tengo miedo de que por miedo decidas alejarme, como ya...

Fugaz

Se había sentado en el último escalón, con la falda remangada y la mirada fija en los ojos del gato blanco que permanecia estático al principio del recorrido. Tuvo miedo de ser reconocida y prefirió esquivarlo, disimuló su dolor de hombro sustituyendo risas por quejidos que le otorgó a algún recuerdo pasajero que tuvo la fortuna de pasar, se miró la planta de los pies intentado leer su pasado, recorrió con su yema tibia los callos y atrajo la imagen ambigua de alguien que no podía asegurar si había amado o si lo había visto pasar esa mañana en el tren. Un zumbido pretendía con ritmo acariciar su oído derecho, ella lo confundía con reliquias de susurros de ese hombre, decidió evadirlo y siguió añorando la mirada del gato que ahora se restregaba en la esquina contra un tacón rojo y roto que había caído previamente de ese último escalón ahora ocupado por ella, sintió ahogarse unos instantes pero se acordó que hace 20   años había salido del agua por última vez. Una leve ventisca coque...

Piérdete mientras suspiro

Es de esperarse, perturbar momentos, encontrarte en la ausencia de los demás, escuchar tu voz a través de historias de otros. Te perdiste en rincones y apareces en madrugadas, cuando tengo varias gotas de alcohol mezcladas con melancolía e insomnio.  Eres mezcla de deseo, desdicha y persistencia, de una mente arrinconada y un corazón que juzga su pasado y se culpa por no tenerte, sabiendo que no había nada más por hacer. Eres lo que desafió a mi ego, lo que despertó las ilusiones que no se quieren regresar jamás, estoy esquiva, con palabras enredadas y un poco de francés entre los dientes, con permanente angustia y sufrimiento extremo, de esa clase de sufrimientos que me permiten volver a quererte, volver a mezclarte con sonrisas actualizadas de un pasado transhistórico que no quiere dejar de persistir. Escribir de amor, de cuanto te quise y cuanto quiero no quererte más. De aprender nuevas técnicas y mencionar tu sílaba en ocasiones extrañas, comparar mis nuevo...

La jugueteria

Alcancias vacias, los gritos de gatos que se entrepiernan en las esquinas de los tejados, el sonido de los tacones que se enredan en las alcantarillas, no te quiero extrañar más. Gritos que se van estremeciendo y que gritan para liberarse de sí mismos, saltos que pretenden tocar el techo de una carpa que salió volando con el viento que golpea las puntas de mi pelo y las separa, las enreda. Todavía tengo ganas de darte un beso. Eres como ese pedacito de ausencia que no puede llenar el futuro y eres como el "no" de las margaritas que se caen destruidas después de jugar con esperanzas ajenas. Ellas alegan y juran que siempre quisieron decir sí. Y tu caminando con los mismos zapatos rotos, escarbando las mismas calles y pisando los mismos huecos todavía no logras llegar a ningún lado. transitas en circulos sobre piernas cobardes y te guías por amarguras y sensaciones extrañas en extremos dudosos de tu cuerpo. Personas que no se inmutan frente al dolor de los demás. Y yo soy ese ...
Hoy mi corazón es una pasa