Piérdete mientras suspiro
Es de esperarse,
perturbar momentos, encontrarte en la ausencia de los demás, escuchar tu voz a
través de historias de otros. Te perdiste en rincones y apareces en madrugadas,
cuando tengo varias gotas de alcohol mezcladas con melancolía e insomnio.
Eres mezcla de deseo, desdicha y persistencia, de
una mente arrinconada y un corazón que juzga su pasado y se culpa por no
tenerte, sabiendo que no había nada más por hacer. Eres lo que desafió a mi
ego, lo que despertó las ilusiones que no se quieren regresar jamás, estoy
esquiva, con palabras enredadas y un poco de francés entre los dientes, con
permanente angustia y sufrimiento extremo, de esa clase de sufrimientos que me
permiten volver a quererte, volver a mezclarte con sonrisas actualizadas de un
pasado transhistórico que no quiere dejar de persistir. Escribir de amor, de
cuanto te quise y cuanto quiero no quererte más.
De aprender nuevas técnicas y mencionar tu sílaba en
ocasiones extrañas, comparar mis nuevos momentos y extrañarlo a él y extrañarte
a ti también, extrañar los descuidos y los abandonos y volver a retomar esa
idea constante del ser que se desaparece y no te vuelve a ver nunca más.
Hubiera sido más fácil desaparecer en el espacio y
no volver a juntar las miradas nunca más.
En turbulencias que se presentan en un basis diario, en sacudidas de sábanas que
robé de la cama donde por primera vez atravesaste mis límites, mi piel suave y
apretada y me besaste la punta de mi pelo y me pediste que me quedara.
Es de esperarse tanta melancolía disuelta en pasta
de dientes, tanta nostalgia desorbitada, que se deja guiar por tus iniciales y
adquiere presencia con tu caminar, con tu acto de existir, con tu leve e inútil
capacidad de ser, con tu razón de restregarme tu felicidad marchita, tu compañía
amarga y aburrida, tu soledad disfrazada de blanco con dos pepas azules que
brillan y se ríen en la oscuridad, y tu tan amarillo, tan dispuesto a todo,
acogido por tus balances y equilibrio adquirido hace poco, te retuerces en el
sofá frente a mi, con los mismos pasos que te enseñe bailas, pero con ella, y con la timidez con la que te
desvestí.
Tienes una alta capacidad para
tenerme presente en el cuerpo de otra, en las acciones, en tus maneras, me
debes percibir en los movimientos de la salsa, en el ritmo, el goce, las
caricias, en las noches de frío en tu habitación, tu cobija roja, tus cortinas
que combinan con mi regalo, el baño minúsculo donde se escondía en una caja mi
cepillo, la decoración de tu escritorio, debo estar presente en pedacitos de
objetos con los que te tropiezas, en los 24 cuadros por segundo que repites cuando
editas, a mi te me atraviesas fugazmente pero con una presencia que me
desconcentra, que me perturba, me incomoda, a ti te debería mezclar con un déjameir con un símeolvides, con pedazos y retazos de mis mañanas más felices donde
no estuviste cerca a mi, te debería mezclar con amaretto y con anís.
Piérdete mientras suspiro
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