La jugueteria
Alcancias vacias, los gritos de gatos que se entrepiernan en las esquinas de los tejados, el sonido de los tacones que se enredan en las alcantarillas, no te quiero extrañar más. Gritos que se van estremeciendo y que gritan para liberarse de sí mismos, saltos que pretenden tocar el techo de una carpa que salió volando con el viento que golpea las puntas de mi pelo y las separa, las enreda. Todavía tengo ganas de darte un beso. Eres como ese pedacito de ausencia que no puede llenar el futuro y eres como el "no" de las margaritas que se caen destruidas después de jugar con esperanzas ajenas. Ellas alegan y juran que siempre quisieron decir sí. Y tu caminando con los mismos zapatos rotos, escarbando las mismas calles y pisando los mismos huecos todavía no logras llegar a ningún lado. transitas en circulos sobre piernas cobardes y te guías por amarguras y sensaciones extrañas en extremos dudosos de tu cuerpo. Personas que no se inmutan frente al dolor de los demás. Y yo soy ese "demás" que sufrió el eco de tus acciones y soy ese pedacito de cemento que intento seguir tus piernas para tapar los huecos donde caminabas. Soy la carpa roja que tapa el charco que no te atreviste a pisar, soy los pasos de baile que bailas ahora siguiendo tacones de otra. Tu techo me extraña, me lo dijo la luna, que ahora protagoniza uno de los "facts" más importantes del momento.
Tu eres ternura, ternura exquisita con sabor a chocolate con centro liquido y amargo y polvo ácido y picante.
Tu eres ternura, ternura exquisita con sabor a chocolate con centro liquido y amargo y polvo ácido y picante.
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