Día 9 - Marzo 23 2020 -
Laura lloró, desconsoladamente, con cada lágrima desenredaba un poco el nudo. Logró dejar suficiente para una manta que la cubriera del frío insoportable que hacía en las noches, le faltaban las ganas para tejerlo, pero sabía que en algún momento iba a tomar la decisión. El afuera que amenaza con un enemigo invisible, sentirse tan cercana a las descripciones de las catástrofes que leyó en los libros de historia, que vio en las películas. No la aterraba tanto la invisibilidad de su enemigo, la aterraba la idea de que su cuerpo ahora era una herramienta de transporte para éste. Tenía ganas de escudarse, de volverse lava, de encerarse y que su cuerpo se volviera liso y escurridizo. Pero el enemigo soportaba cualquier material y era paciente, sabía esperar, ella no, y eso era una gran desventaja.
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