Día 5 - Marzo 20 2020 -
Marta cerró la puerta del baño esperando encontrar a su paso un lugar distinto pero su cama seguía sin tender, su gato acostado sobre la manta roja y los zapatos azules en el piso como los había dejado hace ya tres días. Nunca había visto con tanto esmero el techo de su cuarto, vio en las sombras las olas del mar, cerro los ojos y se acordó del olor a sal del sonido de la espuma cuando se mezcla con la arena. Recordó la sensación en sus pies cuando se iba a acostar después de un largo día de playa y sentía que la corriente la arrastraba, que la cama era agua, que el pelo se elevaba. Abrió los ojos y vio los pájaros colgados, deseó ser un pájaro, de esos que se acercaban a su ventana en las mañanas y cantaban, deseo no tener su cuerpo, su tipo de sangre tan atrayente al virus, deseo que sus brazos fueran alas, para llevarla hasta el mar.
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