ÑIÑEZ

Que no quiero que se caigan los pétalos. Quiero que se queden en las rosas.... no adentro de paqueticos con huequitos "para que respiren" sino en los jardines naturales... si esos que no siembra nadie, sino que nos encontramos cuando caminamos en pisos vacíos. Que nos sorprenden cuando estamos distraídos, y que nos encanta pisar.

Yo había dibujado un caminito, con el fin de irlo a caminar. Yo había recolectado piedritas para tirarlas al pasar. Entre noches de desvelo. El aburrimiento agotaba mis ideas, y no tenia en nada más que pensar.

Entonces me ahogaba en hojas de papel, y la tinta de los lapiceros la iba gastando mientras las horas pasaban y las palabras quedaban impresas. Si para que no se las comiera el aire, para que no se las
devorare el tiempo.

Y después no las leía... las arrinconaba en una esquina... las guardaba en un cajon esperando volverlas a ver en la esquina del universo... ojala pudiera grabar mis pensamientos para escucharlos y para mandarlos en un paquete con moño. Ojala pudiera estar en todas partes, pero es que son solo antojos, son pensamientos, son deseos... que se juntan con las palabras y se van volando con el viento.

No escuchan... por eso grito. Y huele a aceitunas bañadas en aceite de oliva. me recuerdan a mi niñez... si, yo me las ponía en los deditos y luego me las comía una a una... después lo vi en una película (Amélie) ¡que momento! mi mama gritaba... "Lia... así eras tu cuando eras chiquita... mírate, mírate"... y yo con esa emoción...

Y pensar que uno se puede sentir libre dentro de cuatro paredes. Que corretear por un pasillo minúsculo podía resultarnos
agotador.

Hace poco recorría las paredes de mi casa nueva, intentando acumular recuerdos. Ya no es como antes, ya no crecemos en la misma casa para irnos y volver años después a tocar el mismo suelo. Ahora son varios los suelos que nos ven caminar con pies más grandes y torsos más largos. Y vi mi nuevo cuarto, ese... que me iba a sostener el cuerpo: me dieron ganas de rayar en las paredes, de dar pincelazos, esos que nunca me atreví a dar cuando era chiquita, las paredes me gritaban "Píntame" .................
Y yo las P-I-N-T-A-B-A.

Ahora se disfrazan de figuras. Y todos mis pensamientos se ocultan tras la pintura, que me recuerda que nunca he de perder la
capacidad de asombro.





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