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Brunelo

La casa se siente vacía, la casa se siente vacía, la casa se siente vacía, tengo un hueco que me inunda, tengo un vacío que me inunda, tengo la permanencia, tengo la incertidumbre, tengo la causa, el principio, lo qué más temía, el final. Tengo el inicio de una nueva forma, de una nueva forma de habitar los vacíos, de una nueva forma de sentir los agujeros, de una nueva forma de habitar los espacios, mi casa se siente vacía. Tengo una nueva noción de profundidad, de agudeza, tengo lo innombrable, la falta, la ausencia. En mi cotidianidad no estás más tú, decirlo es volverlo real, ya.no.estás. No puedo tocarte, olerte, sentirte, no puedo escucharte, medir tu peso en mi espalda, en mi pierna, en mi costilla, no puedo apoyar mi frente contra la tuya, sentir tu nariz húmeda, sentir los latigazos de tu cola, no puedo sobarme con tu suavidad, con tu sutileza. Tu amor, mi amor, nuestros corazones, se va el tuyo con una parte del mío, se queda el mío con una parte del tuyo, eres inmortal, eter...

Un jardín

El vacío, la plenitud,  un punto fijo, tu oscuridad.  Enseñarme a la quietud, dentro de tanta ráfaga, al silencio, a merodear tus pasillos en puntas. Agotar los recursos, esperar, vuelve quién no se quiere ir, bienvenido seas, no quiero esperarte. Tus silencios, mis prisas, que agarres sutilmente mi cadera,  un beso, tu melancolía,  mis metáforas, soñar con un mundo distinto, no poder hacer nada. Mecerme en el tejido de colores, al lado del árbol, del aroma, del verde preciso, con la luz perfecta, horizontal entrelazándome con el horizonte, el naranja y la piquiña en el pie izquierdo,  rascarme contra tus pelos y relieves.  Tomarse las cosas demasiado en serio,  soñar con aprender a soltar, soltar y que sigamos flotando. un jardín, soñar ese jardín,  anhelarlo, que se cumpla.

silencio

Yo lluevo, a veces deslumbro, tengo leves presentimientos, angustias, un eco que golpea el centro. A veces soy consciente de cómo respiro, forma mórdida de meditación,  esquivar la ansiedad, pedirle socorro a la calma. Tener en la punta, en la yema la sensación buscada,  dejarla ir.    

Adentro

 La lluvia moja tus dedos que se deslizan en mi rostro, quiero llamarte canción, Todos sentimos el mismo enojo, las mismas ganas de vivir arropados por el manto de la incertidumbre que enloquece El agüita cada vez más tibia, cada vez más delgada nos recorre, yo quiero saber qué es eso qué me quieres decir,  Cuánto canto guardas entre la garganta Quiero humedecer mis pies y recostarme en tu hombro, quiero poder llorar más de dos lágrimas y sentirme bella. Cuántas poesías hemos escrito en nombre del amor y la soledad, yo solo quiero reconocer mis rincones y amarlos, cuantos peldaños descalzos, pasos firmes y constantes que pareciera nos dejan en el mismo lugar. El tiempo, el momento preciso para dar el vuelco,  ¿Cuándo es realmente demasiado tarde? yo solo quiero mirar y sentirme más liviana habitando mis espacios.

Recordatorio

 Yo lo conocí , lo conocí saboreando el mundo, llenito de sueños, energía agobiante, ganas de saltar. 

Hondo

Horizontal, frente a la mirada inquisitiva  soy más miedos que incidencia Más espacio que huracán que alguna vez soñé. El abanico no se expande con el gesto preciso,  es más bien una herramienta Visos de una caída, que golpea,  estruendo, la madrugada promete muchas cosas que se consumen en el atardecer Grito, silencio, respiro,  el nudito hala y me petrifica el acuerdo es creer, sostener la mirada, brillar.      

A veces cuándo estoy caminando hacía la montaña

"A veces cuándo estoy caminando hacía la montaña..." Lo dije repetidas veces, sin poder terminar la frase, todo tenía más sentido mientras me dormía y me imaginaba absorta, parpadeaba, cada vez más lento intentando llegar a otro lugar.   La posición horizontal se había vuelto costumbre, los últimos días habían sido de cargar con mucha tristeza y poco llanto, había encontrado en la punta del timbre del ascensor una huella que se me parecía mucho a tus yemas, a tus franjas tan circulares y perfectas que a veces con cariño y algo de perversión pasabas por mi labio minúsculo.  Leí todo en un acento, ni el tuyo ni el mio, hace rato que no tienes rostro, que eres una idea, como si extrañara a quién todavía no conozco, como si pudiera entorpecer ese encuentro con la insistencia y la añoranza de que pase. Cada corazón es un nuevo camino, ni siquiera sé hacía dónde quiero ir sola, pero estoy segura que la certeza no tiene que estar toda sujeta a mis caprichos, a veces es bueno soñ...