Entradas

Adentro

 La lluvia moja tus dedos que se deslizan en mi rostro, quiero llamarte canción, Todos sentimos el mismo enojo, las mismas ganas de vivir arropados por el manto de la incertidumbre que enloquece El agüita cada vez más tibia, cada vez más delgada nos recorre, yo quiero saber qué es eso qué me quieres decir,  Cuánto canto guardas entre la garganta Quiero humedecer mis pies y recostarme en tu hombro, quiero poder llorar más de dos lágrimas y sentirme bella. Cuántas poesías hemos escrito en nombre del amor y la soledad, yo solo quiero reconocer mis rincones y amarlos, cuantos peldaños descalzos, pasos firmes y constantes que pareciera nos dejan en el mismo lugar. El tiempo, el momento preciso para dar el vuelco,  ¿Cuándo es realmente demasiado tarde? yo solo quiero mirar y sentirme más liviana habitando mis espacios.

Recordatorio

 Yo lo conocí , lo conocí saboreando el mundo, llenito de sueños, energía agobiante, ganas de saltar. 

Hondo

Horizontal, frente a la mirada inquisitiva  soy más miedos que incidencia Más espacio que huracán que alguna vez soñé. El abanico no se expande con el gesto preciso,  es más bien una herramienta Visos de una caída, que golpea,  estruendo, la madrugada promete muchas cosas que se consumen en el atardecer Grito, silencio, respiro,  el nudito hala y me petrifica el acuerdo es creer, sostener la mirada, brillar.      

A veces cuándo estoy caminando hacía la montaña

"A veces cuándo estoy caminando hacía la montaña..." Lo dije repetidas veces, sin poder terminar la frase, todo tenía más sentido mientras me dormía y me imaginaba absorta, parpadeaba, cada vez más lento intentando llegar a otro lugar.   La posición horizontal se había vuelto costumbre, los últimos días habían sido de cargar con mucha tristeza y poco llanto, había encontrado en la punta del timbre del ascensor una huella que se me parecía mucho a tus yemas, a tus franjas tan circulares y perfectas que a veces con cariño y algo de perversión pasabas por mi labio minúsculo.  Leí todo en un acento, ni el tuyo ni el mio, hace rato que no tienes rostro, que eres una idea, como si extrañara a quién todavía no conozco, como si pudiera entorpecer ese encuentro con la insistencia y la añoranza de que pase. Cada corazón es un nuevo camino, ni siquiera sé hacía dónde quiero ir sola, pero estoy segura que la certeza no tiene que estar toda sujeta a mis caprichos, a veces es bueno soñ...

Impersonal

En la im-persistencia, incurable en la llamarada incógnita, el deseo fugaz, la curiosidad perniciosa. En el cultivo de lo prohibido el descanso inadmisible la pregunta transmitida.   En mis ganas de besarte lentamente en el lodo entre las piernas la señal de acero, el rincón mezquino   En tu boca ahogándose entre gemidos sollozos de nostalgia  muertes repentinas, la punzada insistente en el corazón   El recuerdo de tu sonrisa  la premura de tenerte el instante previo al olvido la despedida, tu aliento en mi cuello   La luciérnaga titila El despertar se acerca.   Lia Nessim Macía @leahmareah

Podría ser una canción pero no tengo la melodía

Los caracoles, palidecían, se enroscaban en viejas cuevas, las conocían. Perder las ganas, sin amargura, conquistar el silencio, agradecerle.  Revertir las ideas, agrandarlas, entumecer la mirada ante los rostros ajenos. Mirarte de frente y alejarme, siento ganas de llorar pero se queda todo adentro. En lo absoluto no existen penas, solo el remedio, podríamos sonrojarnos con tu sonrisa, pero decidimos desistir. En tu mirada no existe miedo, en mis palabras guardo reliquias, trocitos del descascaro de las cicatrices antes de sellarse en la piel. Suelto mis manos, mis pies, mi cuerpo, pienso en la serenidad, parpadeo lento, imagino humo, ¿Dónde estabas cuando te quise volver a ver? En mis modismos y movimientos mecánicos me disfrazo de pez, ambivalente sobre las aguas, dejó que fluya, así me sienta estática sobre tu piel. Han pasado ya los años, las fantasías, he sentido apego por el objeto que ya no está, y en su diminuta ausencia golpeo fuerte ese pequeño umbral. Bailo sonriente co...

Brisa

Ver de frente el horizonte,  sentirse tan lejos.  Aullar a una luna esquiva, verme perpleja, pálida frente al espejo.  Esta intensa necesidad de narrarlo todo,  con personajes huyendo, indecisos yo dando vueltas en una esquina,  con un farol encendido, con luz amarilla. Es de noche y se siente como si hubiera llovido,  es la humedad de las paredes,  se tiñe todo de esa certeza,  de esas ansias,  de ese apretón fuerte interno,  que no suelta y no me deja respirar. A veces tiro un suspiro fuerte, desenredo el nudo de la soga fina, me concentro en el sabor a menta en mi lengua,  añoro los días fugaces, tranquilos,  sin pretensiones ni balbuceos. Estoy con todos mis pensamientos revoloteando en mi estómago, es tan difícil lograr el silencio. Intento callar.