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Veo tu foto, reconozco en tu sonrisa la sonrisa de todos los hombres que he amado y que me han dejado grietas. En tus ojos el instante previo a una sonrisa, los aprietas y me dices que también me quieres, casi como un gato.  Es imposible encontrarme de frente con tu boca descubierta sin querer quedarme en ella.  Esa noche bailamos acostados, la otra noche nos respiramos y nos abrazamos con la contundencia con la que se abrazan quienes hace mucho tiempo se quieren. El sol pega fuerte, la noche parece nuestra mejor aliada. Nos vigila, y recuerda lo finito, traspasa la grieta mostrando la herida. Tres sorbos de café y una despedida llena de nostalgia, de incertidumbre, hay algo de certeza en todo este acontecer, pero el miedo y lo conocido no permiten avanzar.  ¿Qué quieres de mi?

Lejano

El problema no es la soledad, ni sentirse solos, la brisa pega fuerte y nos recuerda lo pasajero. El problema no es ver la montaña a lo lejos sabiendo que no podemos treparla, nos falta el aire. Sabemos que el verde tiene miles de tonos y se asoma a lo lejos una casita azul, sin puertas ni ventanas, abierta, a medio terminar, nos imaginamos colgando los pies de un borde mientras vemos nuestro reflejo en el balcón del frente.  Hay más pájaros, más colores en el aire. Hay un intenso dolor localizado pertinentemente en el corazón, pareciera una ausencia prolongada que se acostumbro a no llegar a tiempo, pareciera que se incrustó un bombillo roto pequeñito y que comenzó a titilar. Las hojas son delgadas, transparentes, podemos ver sus venas, los tallos largos y separados. Las hojas oscuras resaltan al fondo, mientras sale humo de la taza de café. La única sartén es para que no se moje la mesa cuando se riegan las plantas y la brisa sigue pasando haciendo amagues de llevárselo todo....

Tu pelo atado

Aparecer flotando en las nubes, caerme y sostenerme. Respirar debajo del agua mientras busco el fondo y no lo encuentro, y sé que estás afuera tomando el sol. Espero que me esperes salir a la superficie, no encuentro al fondo, la parte solida con la cual impulsarme hacía arriba, pero no tengo afán.  Pasaban cosas extrañas ese año, tartamudeos y movimientos torpes en los pasillos. Habían muerto varias personas y habíamos derramado muchas lágrimas, nos habíamos preguntado repetitivamente porqué pasaban las cosas y nos sentíamos afortunados, merodeando entre tanta incertidumbre.  Escuchaba lamentos que provenían de manos temblorosas, el frío, la lluvia, las inundaciones. Quería poder resolverlo todo y parecía que estaba demasiado ocupada en las urgencias mundanas laborales.  Peligra todo, la fragilidad de existir, la ansiedad de sabernos tan mortales, el miedo a sentirnos solos, a no entender ni comprender la soledad. Soñé que mis ojeras tenían costras, soñé contigo y con un...

Flotamos,

Entre pedacitos de la marea nos vamos ocultando, sentimos la espuma deshacerse en las mejillas.  A veces cierro los ojos y me imagino la perfección, siendo tan distante y tan amorfa, una leve distracción no me permite terminar de delinear sus límites y esclarecer su figura. Volver al presente, respirar, pensar que en cada inhalación agradezco, recibo paz, me inundo de tranquilidad y que en cada exhalación un humo gris va evaporando las pequeñas punzadas, los pequeños golpes que nos recuerdan lo que era ser felices. Entender la felicidad a partir de la tristeza. Sonreí, y mis labios decidieron achicarse y mis dientes sujetarlos un ratito, obstinados. Sobran motivos para ser feliz, para elevar mis ojos, qué se iluminen con la presencia de los pequeños y grandes detalles que van creando hitos en mi historia, pequeñas elevaciones extremas. ¿Cómo sería un gráfico en el que el golpe certero con la realidad se da de maneras tan diversas y confrontadas? la revelación de la mentira y encont...

Día 40 - Abril 24 2020 -

Roja había apagado las luces del cuarto, en la pared del frente se reflejaban las sombras de lo que tenía escrito en el vidrio por donde se asomaba la luz artificial del parque que la rodeaba. Estaba cansada, los pies le dolían, quería no volver a usar tacones pero para eso tenía que hacer más ejercicio y tener el cuerpo más erguido y tieso. Roja extrañaba los piropos verdaderos, las frases honestas que pretendían sacarle una sonrisa, extrañaba que elogiaran sus defectos, ver en los ojos de él algo de amor y cariño. Se acostó pensando en las veces en que se sintió amada, cuando los abrazos llegaban a su cuerpo naturalmente sin tener que ser una súplica, cuando podía calentar sus pies helados en los pies calientes de su acompañante que sentía ternura de verla tiritar y la apretaba a su desnudez para acobijarla. La habitación aireada, un poco más fría que antes, pero sola se sentía más cálida que con su presencia. Pero la ansiedad volvía y le recordaba todo lo que hacía mal, su exces...

Día 16 - Marzo 31 2020 -

Cataratas, chorreras, gotas, puntiagudas, concretas caen a diferentes velocidades. Por las piedras húmedas se resbalan, a veces se concentran esperando una libélula, a veces es demasiado tarde y el calor cambia de estado la materia. Es tan amorfa el agua, tan cambiante y dependiente del ambiente. No se puede confiar en la fluidez.

Día 13 - Marzo 27 2020 -

A veces siento que somos migajas, que logramos con nuestras texturas formas, cobrar algún sentido. Perseguimos con demasiadas fuerzas caminos que no conducen a ningún lado y nos aferramos al destino con terquedad y desmesura, ignorando que no lo controlamos. En estas pausas podemos respirar, apreciar un paisaje que contiene una realidad diferente a la que pensábamos existía. Los personajes que nos habitan el corazón no son los mismos que caminaron por nuestros suelos. Queremos versiones de las personas, las que proyectan nuestros anhelos. Hoy la migraña no dejó existir a Elisa y se le fue arrugando de a poco el corazón. Sigue fragmentando pedazos de un espejo que ya estaba roto. Se divide en partículas que intentan desdibujarla. La noche y la lluvia logran cobijar su desmesura y en la quietud y el silencio logra respirar con más calma. No se puede perder lo que nunca se ha tenido.