Flotamos,
Entre pedacitos de la marea nos vamos ocultando, sentimos la espuma deshacerse en las mejillas.
A veces cierro los ojos y me imagino la perfección, siendo tan distante y tan amorfa, una leve distracción no me permite terminar de delinear sus límites y esclarecer su figura. Volver al presente, respirar, pensar que en cada inhalación agradezco, recibo paz, me inundo de tranquilidad y que en cada exhalación un humo gris va evaporando las pequeñas punzadas, los pequeños golpes que nos recuerdan lo que era ser felices. Entender la felicidad a partir de la tristeza.
Sonreí, y mis labios decidieron achicarse y mis dientes sujetarlos un ratito, obstinados. Sobran motivos para ser feliz, para elevar mis ojos, qué se iluminen con la presencia de los pequeños y grandes detalles que van creando hitos en mi historia, pequeñas elevaciones extremas. ¿Cómo sería un gráfico en el que el golpe certero con la realidad se da de maneras tan diversas y confrontadas? la revelación de la mentira y encontrar en el peso de la tristeza la certeza de tomar una decisión confiando en la brisa de los árboles y el flujo continuo de las coincidencias que unen un espacio con un ser.
Sentir la indiferencia y saberla certera, preferir no haber leído nada, agradecer haberlo encontrado, digerirlo, inhalar, dejar a la tranquilidad entrar entrecortada exhalar con fuerza la tristeza, sentir culpa por sentir tristeza en un momento de tanta felicidad, entendernos en la constante de los sentimientos, en el paralelismo de las contradicciones que conviven y crean certezas tan imperfectas, bordeadas y continuas.
Estamos vivos, queremos un mejor futuro.
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