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Tu pelo atado

Aparecer flotando en las nubes, caerme y sostenerme. Respirar debajo del agua mientras busco el fondo y no lo encuentro, y sé que estás afuera tomando el sol. Espero que me esperes salir a la superficie, no encuentro al fondo, la parte solida con la cual impulsarme hacía arriba, pero no tengo afán.  Pasaban cosas extrañas ese año, tartamudeos y movimientos torpes en los pasillos. Habían muerto varias personas y habíamos derramado muchas lágrimas, nos habíamos preguntado repetitivamente porqué pasaban las cosas y nos sentíamos afortunados, merodeando entre tanta incertidumbre.  Escuchaba lamentos que provenían de manos temblorosas, el frío, la lluvia, las inundaciones. Quería poder resolverlo todo y parecía que estaba demasiado ocupada en las urgencias mundanas laborales.  Peligra todo, la fragilidad de existir, la ansiedad de sabernos tan mortales, el miedo a sentirnos solos, a no entender ni comprender la soledad. Soñé que mis ojeras tenían costras, soñé contigo y con un...

Flotamos,

Entre pedacitos de la marea nos vamos ocultando, sentimos la espuma deshacerse en las mejillas.  A veces cierro los ojos y me imagino la perfección, siendo tan distante y tan amorfa, una leve distracción no me permite terminar de delinear sus límites y esclarecer su figura. Volver al presente, respirar, pensar que en cada inhalación agradezco, recibo paz, me inundo de tranquilidad y que en cada exhalación un humo gris va evaporando las pequeñas punzadas, los pequeños golpes que nos recuerdan lo que era ser felices. Entender la felicidad a partir de la tristeza. Sonreí, y mis labios decidieron achicarse y mis dientes sujetarlos un ratito, obstinados. Sobran motivos para ser feliz, para elevar mis ojos, qué se iluminen con la presencia de los pequeños y grandes detalles que van creando hitos en mi historia, pequeñas elevaciones extremas. ¿Cómo sería un gráfico en el que el golpe certero con la realidad se da de maneras tan diversas y confrontadas? la revelación de la mentira y encont...

Día 40 - Abril 24 2020 -

Roja había apagado las luces del cuarto, en la pared del frente se reflejaban las sombras de lo que tenía escrito en el vidrio por donde se asomaba la luz artificial del parque que la rodeaba. Estaba cansada, los pies le dolían, quería no volver a usar tacones pero para eso tenía que hacer más ejercicio y tener el cuerpo más erguido y tieso. Roja extrañaba los piropos verdaderos, las frases honestas que pretendían sacarle una sonrisa, extrañaba que elogiaran sus defectos, ver en los ojos de él algo de amor y cariño. Se acostó pensando en las veces en que se sintió amada, cuando los abrazos llegaban a su cuerpo naturalmente sin tener que ser una súplica, cuando podía calentar sus pies helados en los pies calientes de su acompañante que sentía ternura de verla tiritar y la apretaba a su desnudez para acobijarla. La habitación aireada, un poco más fría que antes, pero sola se sentía más cálida que con su presencia. Pero la ansiedad volvía y le recordaba todo lo que hacía mal, su exces...

Día 16 - Marzo 31 2020 -

Cataratas, chorreras, gotas, puntiagudas, concretas caen a diferentes velocidades. Por las piedras húmedas se resbalan, a veces se concentran esperando una libélula, a veces es demasiado tarde y el calor cambia de estado la materia. Es tan amorfa el agua, tan cambiante y dependiente del ambiente. No se puede confiar en la fluidez.

Día 13 - Marzo 27 2020 -

A veces siento que somos migajas, que logramos con nuestras texturas formas, cobrar algún sentido. Perseguimos con demasiadas fuerzas caminos que no conducen a ningún lado y nos aferramos al destino con terquedad y desmesura, ignorando que no lo controlamos. En estas pausas podemos respirar, apreciar un paisaje que contiene una realidad diferente a la que pensábamos existía. Los personajes que nos habitan el corazón no son los mismos que caminaron por nuestros suelos. Queremos versiones de las personas, las que proyectan nuestros anhelos. Hoy la migraña no dejó existir a Elisa y se le fue arrugando de a poco el corazón. Sigue fragmentando pedazos de un espejo que ya estaba roto. Se divide en partículas que intentan desdibujarla. La noche y la lluvia logran cobijar su desmesura y en la quietud y el silencio logra respirar con más calma. No se puede perder lo que nunca se ha tenido. 

Día 11 - Marzo 25 2020 -

Extrañamos el pasto, la arena insoportable entrando en las chanclas en la playa. Extrañamos el sol en nuestros hombros, tener que entrecerrar los ojos para poder ver, el zumbido de una abeja. Camila camina de un lado a otro por el apartamento, se ve reflejada en el cuadro que cuelga en su pared.  Una niña que mira hacía su casa, lejana, cansada, tirada, con su vestido rosa arrugado sobre el pasto que la cubre. Es hora de salir por pan pero no puede. De fondo suena un piano que la calma, se repite la misma canción, ya sabe dónde encontrar consuelo. Cierra los ojos y siente nostalgia. ¿Cuándo va a volver a ver a su familia? ¿A quiénes ya vio por última vez? Es hora de salir por pan pero no puede.

Día 10 - Marzo 24 2020 -

La excepción a la regla. La madrugada, las filas largas sin distanciamiento, la muchedumbre aplastada entre tapabocas a medio poner, guantes improvisados, reutilizados. La necesidad es más fuerte que el miedo. Petra se despertó viendo llover, pensó que eso podía mitigar las ganas de tomar aire, pero habían jefes, escondidos tras sus mantas exigiendo que sus empleados no dejaran de producir. Habían zapateros que necesitaban llevar comida a casa. El virus había elegido su mejor medio de transporte, uno al cual le era imposible parar, pues su economía y funcionamiento se basaba en la producción. Era de noche, el teléfono suena, demasiados estímulos produce la quietud. La mente corre a velocidades inalcanzables por la sensatez y la realidad que pareciera ser un mito, una ficción de aquellas que vimos tan lejanas golpea al interlocutor de la llamada con fuerza. "Esto nunca imaginé vivirlo" dice. Entendernos tan frágiles, cambiar el orden de las frecuencias que guían nuestro an...