Eso que titila

Eso que ya no tengo ganas de mirar hacia los lados, por que me da miedo encontrarme de frente con la cabeza de un puercoespín, de esos que caminan y no se ven, de esos que te chuzan y que les gusta que los consientan. Mira que no tengo miedo de dejarme llevar por el viento, por la rotación del sol, por donde sale la luna. Ya no tengo ganas de volverme a mojar la cabeza con la misma agua en la que me moje alguna vez, pero quiero reciclar recuerdos y me da miedo que se derritan en tanta miseria acumulada.

Tantas veces camine pretendiendo no llegar a ningún lado y siempre terminaba en el mismo lugar, muchas veces memorice el camino que no debía pisar pero se me olvidaba que habían infinitas formas de estar ahí, en mente, en corazón, así no tuviera que estar presente el cuerpo.

Y se me caían los parpados pensando que de repente ya no tengo mas cosas que decir, y quería dormir para ver si en los sueños podía encontrar otro campito donde descansar, pero también me llevaban a ese lugar. Me hacían conocer verdades que ignoraba y que de repente ya no quería enfrentar.

eso de que una vez me dio por escuchar ese "hola" que de repente se metía por debajo de los zapatos y pisaba los segundos, me dio por responderlo y por no volver a escuchar, hasta que me vi de repente lejos llegando a ese mismo lugar que tantas veces había evitado solamente que contigo. Ahí donde las tizas se revolvían con la luz titilante y se iban fragmentando los segundos, se iban convirtiendo en sonidos, y de repente todo vuelve a ser como antes. Como si hubiéramos viajado años atrás y estuviéramos viviendo eso que nos hizo falta para sentirnos completos.

Yo te sentía, yo te miraba, y no era capaz de asimilar las cosas que iban pasando, es como si el destino estuviera jugando conmigo, con mis dudas, mis sueños, mis sentimientos. Es como si de repente tú supieras que necesitaba hablar contigo y te hubieras metido en el juego de cruzar palabras, miradas, uno que otro "pío" y ya no tengo más palabras, por que todas se quedaron aplastadas en las paredes negras de ese cuarto de tiza titilante, en ese instante, en ese momento.

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