Cabeceando
Mira, que mañana se me va a ir el último suspiro, la ultima gota de esencia. Que se van a regar los ríos por los bordes de las montañas y ya no van a haber cascadas por que el agua se va a evaporar. Mira que los días de tanta envidia que le tienen a la noche van a asesinar al sol y la luna se va a deprimir y se v a esconder detrás de los anillos de saturno.
Es que eso del fin de la inocencia nos asusta a todos, eso de no volver a sorprendernos con el color verde, con las palabras y uno que otro sonido.
Mira que los semáforos se volvieron daltónicos y ya no hay policías acostados por que no les gustaba ser amarillos. De repente las miradas hicieron que los edificios se volvieran cada vez más oscuros y ya por las ventanas no entra el aire, sino susurros.
Es que eso del fin de la inocencia nos asusta a todos, eso de no volver a sorprendernos con el color verde, con las palabras y uno que otro sonido.
Mírate al espejo, ese que ya no te deja reconocerte, ese que te miente y te dice que tienes ojos azules, en verdad son negros, con cejas marchitas, con parpados que le temen a la oscuridad, con ojos de esos que se dejan leer.
Es que eso del fin de la inocencia nos asusta a todos, eso de no volver a sorprendernos con el color verde, con las palabras y uno que otro sonido.
Mira que ya nos acostumbramos a caminar sin saber lo que pisamos...
Es que eso del fin de la inocencia nos asusta a todos, eso de no volver a sorprendernos con el color verde, con las palabras y uno que otro sonido.
Mira que los semáforos se volvieron daltónicos y ya no hay policías acostados por que no les gustaba ser amarillos. De repente las miradas hicieron que los edificios se volvieran cada vez más oscuros y ya por las ventanas no entra el aire, sino susurros.
Es que eso del fin de la inocencia nos asusta a todos, eso de no volver a sorprendernos con el color verde, con las palabras y uno que otro sonido.
Mírate al espejo, ese que ya no te deja reconocerte, ese que te miente y te dice que tienes ojos azules, en verdad son negros, con cejas marchitas, con parpados que le temen a la oscuridad, con ojos de esos que se dejan leer.
Es que eso del fin de la inocencia nos asusta a todos, eso de no volver a sorprendernos con el color verde, con las palabras y uno que otro sonido.
Mira que ya nos acostumbramos a caminar sin saber lo que pisamos...
Comentarios
y te agradecería que la quitaras del blog
saludos
ya la quite :)
saludos