Hay nubes muy azules
Hay nubes muy azules que se sumergen en
las profundidades del agua. Recorren a través de los dedos tus texturas y se
esfuman convertidas en espuma entre la arena. Tienen la suerte de disfrutarte por
unos instantes y sufren por tener que dejarte ir.
No tienes ganas de sujetar nada con tus
manos, me resbalo. No tienes ganas de tomar una decisión, me alejas. No tienes
ganas de asumir un sentimiento, lo niegas.
Los cangrejos decidieron esfumarse entre
la arena, decidieron sus tiempos de exposición, habitan el ambiente perfecto
para ocultarse y sentirse libres, caminaron lento y se quedaron quietos ante
demasiado tiempo de observación.
Hay nubes muy azules que acumulan sueños,
se inflan y se estallan hidratando el océano, los peces desde abajo creen que
las gotas son estrellas.
No hay ganas de enfrentarse al miedo y
superarlo, no hay ganas de creer ni de ver un amor nacer, no hay ganas de
dejarme invadir tu mente ni de sonreír al recordarme.
Los canguros conocen un primer universo
en la barriga de sus madres , es suave, húmedo y oscuro, los ruidos son
indescifrables, lejanos. vuelven a nacer cuando sus cabezas se asoman y todo
pareciera ser más claro, saltan y empiezan a palpar el suelo y las hojas, luego
desean volver a caber en el corral.
Hay nubes muy azules que se ven a través
de las ventanas, que se alejan y dan entrada a los rayos del sol, que rebotan
su luz y nos iluminan, que difuminan los rayos más potentes.
Hay
nubes que protegen.
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