-“Es como suspirar” (pero no le digas a nadie)

Azul, mientras parpadean los ojos del gato de al lado que se recuestan en tu cabeza y te jalan el pelo. Morado, mientras te vas recostando en la ausencia de un mañana distinto, pintado de momentos que se tiñen de colores que no reconoces y que quieres que existan como
des-conocidos, mientras te vas oscureciendo y se pierde tu mirada en mi sonrisa, y te siento cerca pero lejos mirando hacia un vacio in-existente un lugar lleno de angustias con ganas de nada, de nada, ¡de nada! Y te vas meciendo en la silla gris que se pierde en el fondo del pasillo y te vas recostando en las paredes blancas de mi habitación mientras me miras con el alma y me pides que te la arranque, que te la guarde por un rato en un baúl sin llave y que te la devuelva cuando sientas que ese mañana es por un fin un poquito diferente.

Esa ausencia se va comiendo las zanahorias naranjas, te va poniendo los ojos verdes, se te aclara la piel y te confundes con la palma de mi mano cuando te toco la mejilla, cuando te beso el labio inferior cuando decido que todo lo que paso dejó de pasar y simplemente te resumo en ese momento de duda, y no sabemos a dónde mirar, las mejillas se combinan y se disfrazan de inocencia mientras te sonrojas, me sonrojo y simplemente me paro de puntas para dejarte mirar hacia la ventana, al cielo negro que no es negro sino azul, a la luna que nos espía, a la luna que nos llama, nos in-toxica con deseos de que el mañana no sea día sino noche, de que todos los sentimientos se vayan perdiendo en los pozos de los cuentos de hadas, donde sacan agua, que beben los camellos que se vuelven cada vez mas desérticos y la vida nos va regalando historias que contar mientras asumimos que el punto final no se aproxima.

Minutos que se dedican a no pensar en las miradas esquivas, minutos que pesan por la ausencia, minutos que se des-hacen de la vida y nos van “volviendo viejos” o “menos jóvenes “ y nos van sentenciando a morir de miedo mientras lo vamos desnudando y nos damos cuenta que no existe. No le tememos al miedo, ni al mañana por que ya no tenemos alma… ¿será que te la devuelvo para que te la vuelvas a poner?

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