Entre-cortado

Mira, mira como los pasos caminan encima de mi cerebro y me van abriendo huecos que me trituran los pensamientos, se va evaporando el sentido del olfato mientras te percibo desde lejos y de reojo siento como me miras y me absorbes con la pupila verde que cargas desde el día en que te dio por dejar de llorar. Como se van alimentando las mañanas con el sonido inestable del violín negro de la esquina de mi cuarto que no para de sonar en mi cabeza, que triturada absorbe notas, se vuelven polvo. Mira como te miro y mira como te olvido, mira como me pierdo en no saber si es cuestión de convertir el tiempo en un rostro que no se pueda mirar al espejo, que no se pueda maquillar ni llegar tarde a una cita de cafetería nocturna acompañada de café con leche, dos cucharadas de azúcar y la cucharita que retumba en los costados y produce eco dentro de la taza orejimocha que cojemos con índice recostado en pulgar. Absorbemos adicción a cafeína y a permanecer despiertos, y negamos todo lo que se nos atraviesa por que tenemos triturados los pensamientos y las memorias se comen palabras que tragamos y se estancan en el esófago hasta que las pasamos con el sorbo del café caliente. Respiramos. Organizamos los momentos que pisamos con las uñas largas y sin arreglar, contamos las risas que tatuaron sonidos en la mente que se ríe entrecortado, que suspira sueños que exhala porciones de un pasado que no quiere ser recordado pero tampoco olvidado. Vamos succionando la vida de los otros para sentirnos vivos y vamos alejándonos cada vez más de la muerte que en cuestión de años nos da la mano y nos dibuja rostros y nos quita las pestañas. Y yo solo quiero tocar el piano mientras convierto tus ojos en azul, café o por que no, morados. Mientras le pido a la luna que no te suelte y me deje terminar la coda con un cressendo que desaparezca en tu almohada cuando caiga la noche, nos abrace y no nos deje dormir.

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