Suspiro
Las tablas nos consumen los vicios,
noches de lagartijas,
migrañas que se dedican a masacrarte el cráneo,
como si te pudieran consumir los pensamientos.
un paso y se retuerce todo,
el viento habla y coquetea con las cortinas negras
que bailan y envuelven los fragmentos de parlamentos que están por mencionarse.
un grito que hace que el mango rebote en el techo,
ese que nos observa callado,
ese que insiste en vernos actuar.
las luces iluminan lo que les conviene
cada quien ve lo que quiere ver,
todos escuchan todo
y nadie tiene derecho a equivocarse
tenemos el deber de improvisar.
Repartimos historias,
Compartimos vidas,
mimetizamos gestos,
fragmentamos pedacitos de vidas ajenas,
congelamos recuerdos,
memorizamos historias, gestos, expresiones, tonos
y se nos olvida escuchar.
somos nosotros sumergidos en las tablas que se retuercen
que cargan con pasos marcados,
con huellas de una sola persona pero de miles de personajes
y todo consiste en vocalizar.
el público se convierte en un D-s estático,
que nos juzga, motivo de los ensayos,
esperamos disimulando el sonido de los aplausos,
que nos juzgan, que nos marcan,
que nos agrandan, que nos enorgullecen.
cambio de vestuario,
quitada del maquillaje,
para volver a el escenario más grande
ese que no se retuerce y que no podemos ensayar
en la vida... todo es cuestión de improvisar.
noches de lagartijas,
migrañas que se dedican a masacrarte el cráneo,
como si te pudieran consumir los pensamientos.
un paso y se retuerce todo,
el viento habla y coquetea con las cortinas negras
que bailan y envuelven los fragmentos de parlamentos que están por mencionarse.
un grito que hace que el mango rebote en el techo,
ese que nos observa callado,
ese que insiste en vernos actuar.
las luces iluminan lo que les conviene
cada quien ve lo que quiere ver,
todos escuchan todo
y nadie tiene derecho a equivocarse
tenemos el deber de improvisar.
Repartimos historias,
Compartimos vidas,
mimetizamos gestos,
fragmentamos pedacitos de vidas ajenas,
congelamos recuerdos,
memorizamos historias, gestos, expresiones, tonos
y se nos olvida escuchar.
somos nosotros sumergidos en las tablas que se retuercen
que cargan con pasos marcados,
con huellas de una sola persona pero de miles de personajes
y todo consiste en vocalizar.
el público se convierte en un D-s estático,
que nos juzga, motivo de los ensayos,
esperamos disimulando el sonido de los aplausos,
que nos juzgan, que nos marcan,
que nos agrandan, que nos enorgullecen.
cambio de vestuario,
quitada del maquillaje,
para volver a el escenario más grande
ese que no se retuerce y que no podemos ensayar
en la vida... todo es cuestión de improvisar.
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