Entradas

La ira

La ira, el fundamento principal de un pasado que se carcome, que se muerde su cola. Punzadas fantasmagóricas de un sinsentido, de un recorrer distante de melodías, de la canción que se repite, de un futuro contigo. El mar, suena fuerte el mar, yo aquí, sentada, distante, mirando el horizonte, infinito, imaginándome tantos colores de ojos distintos que me miran y con cuales voy a sentir el vacío, con cuales voy a imaginarme el mundo y voy a querer que recorran mis esquinas, mis sombras, mi acuarela movediza, mi cien.  Quiero hablarle a la nada misma, gritarle, pedirle que sane mis frustraciones que aleje mis secretos de mi centro, que me tenga paciencia, que me abrace, que por favor entienda que sufro, que sufro mucho, que sufro sola, que quiero llorar y no puedo, que quiero gemir y no puedo, que quiero gritar y no puedo, que el silencio me rodea y a veces siento que la calma está en no pensarlo tanto, en dejarme ir sin resolver mis misterios y mis dudas.  El agua, el agua que ...

El sol

  La esquirla,   dejarlo todo,   tu pones tu cabeza junto a la mía,   yo pienso en un poema.  El ausente, el espacio. La soberanía del territorio ocupado, cuentos que se cuentan   tu boca, una declaración. Las posibilidades, el eco del miedo, ven conmigo a otro lugar, dame la mano. Saberme entre la bifurcación,   elegir una vida,   éste es el aleteo de la mariposa. Tus ojos, tus cejas pobladas tu seriedad, tu dolor, tu ternura, tu ansiedad, acelere, desorden, drama tu ternura, tu ternura, tu ternura. Miremonos un ratito más, antes de desvanecer.

Agosto 27

Trenzar la vida, hilar, despojarme de este sentimiento, entenderlo, saberme parte de él, parte continua, de su punzada, de su maltrecho, de su pesadez, su ambivalencia. Tengo muchas ganas de saltar, pero no puedo. 
Atravesarme  siento la daga, lo que dejó el corte, la cicatriz  resuena, eco constante, el dolor.  El miedo, arruga en texturas finas mi centro  pendo de un hilito que se enreda y hala constantemente hacía la tierra ¿Cuántas veces decirme que no?  ¿Dónde está el camino hacía las ganas? ¿Dónde está la luz que entorpece a mi sombra? ¿Cómo saber si los pasos que doy son suficientes? Me estremezco, hay nubes dibujadas en mis piernas, hay alas despellejadas, hay caminos no resueltos. El grito llena todos los vacíos,  ensordece, herido, las ganas, nubla toda esperanza. Quitarme las telarañas, los rezagos, limpiar, lamer la herida ¿Cuántas veces tenemos que decirnos las cosas para creerlas?

Brunelo

La casa se siente vacía, la casa se siente vacía, la casa se siente vacía, tengo un hueco que me inunda, tengo un vacío que me inunda, tengo la permanencia, tengo la incertidumbre, tengo la causa, el principio, lo qué más temía, el final. Tengo el inicio de una nueva forma, de una nueva forma de habitar los vacíos, de una nueva forma de sentir los agujeros, de una nueva forma de habitar los espacios, mi casa se siente vacía. Tengo una nueva noción de profundidad, de agudeza, tengo lo innombrable, la falta, la ausencia. En mi cotidianidad no estás más tú, decirlo es volverlo real, ya.no.estás. No puedo tocarte, olerte, sentirte, no puedo escucharte, medir tu peso en mi espalda, en mi pierna, en mi costilla, no puedo apoyar mi frente contra la tuya, sentir tu nariz húmeda, sentir los latigazos de tu cola, no puedo sobarme con tu suavidad, con tu sutileza. Tu amor, mi amor, nuestros corazones, se va el tuyo con una parte del mío, se queda el mío con una parte del tuyo, eres inmortal, eter...

Un jardín

El vacío, la plenitud,  un punto fijo, tu oscuridad.  Enseñarme a la quietud, dentro de tanta ráfaga, al silencio, a merodear tus pasillos en puntas. Agotar los recursos, esperar, vuelve quién no se quiere ir, bienvenido seas, no quiero esperarte. Tus silencios, mis prisas, que agarres sutilmente mi cadera,  un beso, tu melancolía,  mis metáforas, soñar con un mundo distinto, no poder hacer nada. Mecerme en el tejido de colores, al lado del árbol, del aroma, del verde preciso, con la luz perfecta, horizontal entrelazándome con el horizonte, el naranja y la piquiña en el pie izquierdo,  rascarme contra tus pelos y relieves.  Tomarse las cosas demasiado en serio,  soñar con aprender a soltar, soltar y que sigamos flotando. un jardín, soñar ese jardín,  anhelarlo, que se cumpla.

silencio

Yo lluevo, a veces deslumbro, tengo leves presentimientos, angustias, un eco que golpea el centro. A veces soy consciente de cómo respiro, forma mórdida de meditación,  esquivar la ansiedad, pedirle socorro a la calma. Tener en la punta, en la yema la sensación buscada,  dejarla ir.