Ellos
El caminaba entre la bruma, entre sacrilegios y la idea de un lugar mejor en el horizonte revisaba detenidamente la forma de las piedras, el relieve, la textura, el color. Ella miraba hacía el cielo, encontrándole formas a los espacios entre los árboles pensando que eran las venas invisibles que oxigenaban el mundo. Ellos iban por caminos diferentes. Él jugaba a no tocar los bordes, a detenerse en el centro de las cosas imaginándolas infinitas. Ella bordeaba con la yema de los dedos los contrastes, las esquinas, los límites, entendiendo el lugar entre la materia y el final. Ellos no se conocían. Él agujereaba las hojas que arrancaba con la punta afilada de una rama y a través de los agujeros dejaba que pasara la luz y le dibujara pecas en su cara. Ella raspaba con la uña las hojas de los arboles sin arrancarlas, dibujaba patrones en ellas de un verde más clarito. Ninguno extrañaba al otro. No sabían hacía dónde iban, pero no miraron hacía atrás, salvo para recoger algo...