Todo
Veo tu foto, reconozco en tu sonrisa la sonrisa de todos los hombres que he amado y que me han dejado grietas. En tus ojos el instante previo a una sonrisa, los aprietas y me dices que también me quieres, casi como un gato. Es imposible encontrarme de frente con tu boca descubierta sin querer quedarme en ella. Esa noche bailamos acostados, la otra noche nos respiramos y nos abrazamos con la contundencia con la que se abrazan quienes hace mucho tiempo se quieren. El sol pega fuerte, la noche parece nuestra mejor aliada. Nos vigila, y recuerda lo finito, traspasa la grieta mostrando la herida. Tres sorbos de café y una despedida llena de nostalgia, de incertidumbre, hay algo de certeza en todo este acontecer, pero el miedo y lo conocido no permiten avanzar. ¿Qué quieres de mi?