Entradas

Mostrando entradas de febrero, 2014

Mareada

Una vez, entrelazando los dedos dijiste que me querías. Así, sin mucho preámbulo, se fueron agotando las imágenes: mi rostro sobre la luz y tus ganas de verme en el fondo de cualquier esquina. Logré después de varios pasos alejar tus aullidos silenciosos, dejar de percibirte, y fuiste sólo recuerdo y pasos y sombra constante en muros cotidianamente recorridos. Conocí pues el amor en otro cuerpo y temblé de miedo pensando que venían de lo mismo y que estaba destinada al olvido y a lo pasajero. Soy diatriba de un buen verso de amor olvidado y muchas veces divago rincones de mentes de viajeros flotantes. Descalzos desdibujan las huellas antes enmarcadas y recitan poemas en idiomas inventados, que por alguna razón, logró entender. Soñó alguna vez el mar con poder frotarse la espuma en su vientre y todavía intenta que ésta no se desvanezca con el roce de la arena.