Entradas

Mostrando entradas de 2014

Lejos

Si te vas a desvanecer que sea lento, que no toques el borde de mis dedos para despedirte mientras me sonríes a lo lejos. Si te vas a desdibujar que sea de a pocos, déjame contemplar los rastros de tu figura y piel, los trazos que dejaron las ultimas declaraciones de amor. Si vas a escurrirte hasta volverte líquido que sea de a gotas así puedo saborearte una vez más. Si vas a evaporarte, fluir junto a las nubes y volar disfrázate de color para que te perciba y te pueda respirar. Si vas a camuflarte con la nada y desvanecer deja marcas que me permitan rastrearte, una pista, un por qué.

la mar

Es incompatible el sentimiento, subidas y bajadas que no se estancan y provocan desazón. Alguna vez escuché en el fondo de la habitación una promesa, la validez de tus palabras, el ensueño, la melancolía. Soy incapaz de proyectar noches sin cruzarte los pies en la cama, mañanas de café con leche renegadas, tardes de pesquisas bajo las sábanas. Soy incapaz de proyectar tranquilidad y sigo atada a la desazón de tus palabras enredadas en vino. Asumir sería la nueva tarea, son más las lágrimas que rebotaron en el suelo que las risas en las paredes. El corazón late atado a sueño del mañana que se derritió. Late ardiente, sulfurado de llanto, late pesado, carga el dolor y se atiene a su gravedad que presiona al pecho hacía el suelo, a convertirse en posición fetal, temblar de frío. Asumir cordura, la razón no logra explicar la decisión y se contempla a sí misma haciéndose amiga de la imaginación, que juega a la pelota con el gato blanco y proyecta imágenes esperanzadas en el lóbulo fron...

Mareada

Una vez, entrelazando los dedos dijiste que me querías. Así, sin mucho preámbulo, se fueron agotando las imágenes: mi rostro sobre la luz y tus ganas de verme en el fondo de cualquier esquina. Logré después de varios pasos alejar tus aullidos silenciosos, dejar de percibirte, y fuiste sólo recuerdo y pasos y sombra constante en muros cotidianamente recorridos. Conocí pues el amor en otro cuerpo y temblé de miedo pensando que venían de lo mismo y que estaba destinada al olvido y a lo pasajero. Soy diatriba de un buen verso de amor olvidado y muchas veces divago rincones de mentes de viajeros flotantes. Descalzos desdibujan las huellas antes enmarcadas y recitan poemas en idiomas inventados, que por alguna razón, logró entender. Soñó alguna vez el mar con poder frotarse la espuma en su vientre y todavía intenta que ésta no se desvanezca con el roce de la arena.