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Mostrando entradas de 2013

Coincidimos, tenemos en nuestro centro el recuerdo de la primera vez que soltamos las miradas para que se encontraran, tenemos la angustia de sabernos ajenos y a la vez sentirnos propios, nos unen los besos, los abrazos, tus dedos entre mi cabello rebelde y esponjado, mis ganas de amanecer sobre tu pecho. Ocultamos nuestros miedos para perdernos en nuevas historias, el sacrilegio, ganas de soñar despiertos mientras nos perdemos en la mirada del otro y pedimos a gritos otro beso más. Tenemos 15 otra vez cuando sorprendemos las paredes con nuestras espaldas y nadamos en fantasías que recogemos en el pavimento triste de las calles corrientes de una ciudad que me has prestado para también sentirla mía. Intercambio de corazones, poder sentirte en mi, tragarme tus lágrimas y dibujarte sonrisas, saber que tu boca encaja con la mía y que la mía no sabe igual cuando no la besas. Tenerte cerca y saber que nada puede igualarse a ese sentimiento, recorrer las calles saboreando tus olores. Re...

Se va

Tengo una cabeza sobre mi pecho que no me deja escribir. Una cabeza que amo, una cabeza que me dice cosas que me duelen y cosas que me hacen feliz. Ahora la tengo sobre mi hombro, respira fuerte y sonríe sutilmente, una cabeza que se va a lo lejos a echar humo, con un pantalón y una furia, una cabeza que amo, que camina, respira y se va.

Escrito interrumpido

Resultado, negativo, tengo entre ceja y ceja pellizcos de tu mirada, entretanto una copa de vino blanco, saliva en mi boca, de tu boca. Preguntas y un contexto histórico preexistente nulo, nublado por mediaciones, por parpadeos, nublado por objetivos y ganas de seguir viviendo sin olvidar. Reproches y caricias suaves, que saben a melancolía, que se disfrazan de resentimiento, que adornan el panorama y tienen luz propia. Agotarse, subirse en la cima del árbol y no entender por qué, saber que no quiero caerme pero que tampoco sé bajar y me hacen falta escamas para nadar en el tiempo, sobre el aire pegajoso de un verano ausente. Entretanto una copa de vino blanco, saliva en mi boca, de tu boca. Mordiscos en lugares inesperados, suaves, agudos, le hacen acupuntura a las cicatrices, las sanan, rebotan las ausencias, los presentimientos, las dudas, se cae la toalla del baño de la habitación de al lado y no entendemos por que. Sueños, con paisajes inmensos, personajes de caras bizarras, ...

Te voy a prestar mis ojos para que te veas como yo te veo

Pedacitos de melancolía, solo se escribir de desamores, de perdidas. Mezclo rabia con dolor y tu inseguridad con mi ausencia, tengo ganas de cerrar las cortinas y que dejes de mirar. Algunas veces, es necesario descifrar y decodificar los latidos, yo los transcribo, ahora tengo rabia, rabia que sigo confundiendo con dolor. Amanecí queriéndote, mencionando las palabras que nunca antes había dicho y ahora traes en tus manos pedacitos de nostalgia para hacerme sentir mínima.  Que tus miedos te persigan solo a ti, por que ya tengo los míos, tengo historias y un corazón con retazos que cubren cicatrices y no quiere decir que no lo vuelva a exponer para ti. Tengo el llanto que se quedó deambulando en forma de nube por ahí y tengo el olvido que me costó tanto, tengo el ritmo que retomé poco a poco, tengo la exageración, la hipérbole, tengo tiempo de tranquilidad por que deje que se rompieran en el suelo mis angustias y tengo miedo de que por miedo decidas alejarme, como ya...