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Mostrando entradas de 2012

Fugaz

Se había sentado en el último escalón, con la falda remangada y la mirada fija en los ojos del gato blanco que permanecia estático al principio del recorrido. Tuvo miedo de ser reconocida y prefirió esquivarlo, disimuló su dolor de hombro sustituyendo risas por quejidos que le otorgó a algún recuerdo pasajero que tuvo la fortuna de pasar, se miró la planta de los pies intentado leer su pasado, recorrió con su yema tibia los callos y atrajo la imagen ambigua de alguien que no podía asegurar si había amado o si lo había visto pasar esa mañana en el tren. Un zumbido pretendía con ritmo acariciar su oído derecho, ella lo confundía con reliquias de susurros de ese hombre, decidió evadirlo y siguió añorando la mirada del gato que ahora se restregaba en la esquina contra un tacón rojo y roto que había caído previamente de ese último escalón ahora ocupado por ella, sintió ahogarse unos instantes pero se acordó que hace 20   años había salido del agua por última vez. Una leve ventisca coque...

Piérdete mientras suspiro

Es de esperarse, perturbar momentos, encontrarte en la ausencia de los demás, escuchar tu voz a través de historias de otros. Te perdiste en rincones y apareces en madrugadas, cuando tengo varias gotas de alcohol mezcladas con melancolía e insomnio.  Eres mezcla de deseo, desdicha y persistencia, de una mente arrinconada y un corazón que juzga su pasado y se culpa por no tenerte, sabiendo que no había nada más por hacer. Eres lo que desafió a mi ego, lo que despertó las ilusiones que no se quieren regresar jamás, estoy esquiva, con palabras enredadas y un poco de francés entre los dientes, con permanente angustia y sufrimiento extremo, de esa clase de sufrimientos que me permiten volver a quererte, volver a mezclarte con sonrisas actualizadas de un pasado transhistórico que no quiere dejar de persistir. Escribir de amor, de cuanto te quise y cuanto quiero no quererte más. De aprender nuevas técnicas y mencionar tu sílaba en ocasiones extrañas, comparar mis nuevo...

La jugueteria

Alcancias vacias, los gritos de gatos que se entrepiernan en las esquinas de los tejados, el sonido de los tacones que se enredan en las alcantarillas, no te quiero extrañar más. Gritos que se van estremeciendo y que gritan para liberarse de sí mismos, saltos que pretenden tocar el techo de una carpa que salió volando con el viento que golpea las puntas de mi pelo y las separa, las enreda. Todavía tengo ganas de darte un beso. Eres como ese pedacito de ausencia que no puede llenar el futuro y eres como el "no" de las margaritas que se caen destruidas después de jugar con esperanzas ajenas. Ellas alegan y juran que siempre quisieron decir sí. Y tu caminando con los mismos zapatos rotos, escarbando las mismas calles y pisando los mismos huecos todavía no logras llegar a ningún lado. transitas en circulos sobre piernas cobardes y te guías por amarguras y sensaciones extrañas en extremos dudosos de tu cuerpo. Personas que no se inmutan frente al dolor de los demás. Y yo soy ese ...
Hoy mi corazón es una pasa